Fiestas

            1. Romerías
Una de las manifestaciones folclóricas más típicas de Boyacá, tanto por su carácter socio-religioso, como etnográfico, son las ROMERÍAS o peregrinaciones religiosas que se hacen por devoción aun santuario, y las fiestas populares que con expresión folclórica se celebran en la víspera y el día de la festividad religiosa. En ellas, el pueblo boyacense expresa sus sentimientos y actitudes de profunda religiosidad, en algunos casos diferentes a los de otras regiones de Colombia.
La Romería es la expresión colectiva de las manifestaciones religiosas; en ellas, los "romeros" o "peregrinos" hacen la peregrinación al santuario, después de hacer el voto o promesa, que se presenta como garantía de los fieles para con Dios, si se obtiene el feliz suceso en alguna "gracia" que se pide.
Las romerías boyacenses tienen sus antecedentes en las romerías españolas y en las peregrinaciones religiosas de los chibchas; principalmente en las primeras. En la Edad Media Europea se conocía con el nombre de "romería" a la peregrinación que hacían los cristianos a Roma; y "romeros" a los peregrinos que iban a la ciudad santa. Estos términos fueron utilizados por los españoles para las peregrinaciones a los santuarios cristianos en la península y en las colonias españolas.
Los indios chibchas del Altiplano Boyacense hacían peregrinaciones religiosas al Templo del Sol en Sogamoso, lugar de residencia de Suamox el gran sacerdote chibcha. Según los cronistas Aguado y Fray Pedro Simón, este templo estaba dedicado al dios chibcha Reinichinchagagua. El cronista Piedrahita indica que iban miles de indios sin que la hostilidad de la guerra impidiese o maltratase a quien llevara salvoconducto de esa peregrinación.
Los chibchas también hacían peregrinaciones a las casas sagradas dedicadas a la diosa Bachué y su esposo, los padres legendarios del pueblo chibcha y la humanidad, las cuales estaban en el pueblo de Iguaque, cerca de la laguna de Bachué. En la laguna de Fuquene, según el cronista P. Zamora, "había un templo de gran veneración y donde de ordinario habíagran romeraje y concurso de peregrinos y donde había siempre cien sacerdotes para el culto de aquel santuario" Asimismo, existieron peregrinaciones en secreto al santuario de la Furatena, en las dos montañas sagradas situadas en el territorio de los indios Muzos, sus encarnizados enemigos. Otra peregrinación chibcha la encontramos en Iza en donde las indias preñadas iban a la piedra cercana al puebla en la cual se veían las huellas de los pies, que se atribuían a Sadigua el dios civilizador de los tunjanos; las indias iban a raspar aquella roca, para diluírla en agua y beberla con el fin de tener un buen parto.
Una referencia a la costumbre de los indios chibchas del Altiplano para hacer peregrinaciones a los santuarios, nos la refiere el historiador Joaquín Acosta en un testimonio que obtuvo del Padre Moya, cura de Chitaraque cuando hizo en dicho pueblo una capilla en devoción a la Virgen de Chiquinquirá. Cuando trató de persuadir a los indios para que no hicieran el viaje agotador hasta Chiquinquirá a más de veinte leguas, ellos le respondieron: "Es cierto, mi señor Cura, mas siempre iremos de cuando en cuando a Chiquinquirá, porque estamos acostumbrados desde tiempos de nuestros padres a ir bien lejos a nuestras devociones''.
Entre los españoles de los siglos XV y XVI también se presentaban las ROMERIAS a los innumerables santuarios dedicados a Cristo, la Virgen María y los Santos. En ellas se dedicaba una parte a la festividad religiosa y otra a las diversiones profanas, en donde abundaban las tiendas o toldos con variados objetos; se tomaba el vino abundantemente y no faltaba la alegría de la música, las danzas y los juegos populares. Las vísperas de las romerías españolas eran de gran regocijo, especialmente cuando diversos grupos de cuerdas y danzantes salían por las calles y llenaban la animación de los romeros o peregrinos.
En la mayor parte de los pueblos españoles, las romerías mayores se presentaban en las fiestas anuales conmemorativas del descubrimiento de la imagen que se venera, la cual generalmente tiene una leyenda milagrosa. Dice la tradición española que durante la era visigótica se le rendía homenaje a una gran cantidad de imágenes, las cuales fueron escondidas en cuevas, desfiladeros, montañas y lejos de los caminos, cuando se intensificó la lucha contra los moros. Estas imágenes estuvieron escondidas durante cientos de años y descubiertas por pastores y gentes humildes, cuando la Reconquista hizo retroceder a los moros al sur de España.
En los descubrimientos de las imágenes aparecieron diferentes leyendas: en unos casos, aparece la imagen en una cueva, en un desfiladero o en un montículo a una persona que lleva el mensaje al pueblo; en otros, aparece la imagen flotando en los ríos y son recogidas por fieles que llevan la grata nueva. En algunos casos se hace la "renovación del cuadro" y en otros, las imágenes irradian popularidad por los múltiples milagros. Las leyendas y tradiciones religiosas se dispersaron en España e Hispanoamérica: su deseo de permanecer en determinados lugares, en los cuales se hacían los santuarios; su pesadez en determinados momentos, a pesar de ser llevada por muchos fieles; el llanto de la imagen en determinados días; la aparición de barro como indicativo que ha viajado sola por algunos lugares, etc.
Históricamente la romería más importante de España es la de SANTIAGO el santo patrono de España, la cual se realiza en Compostela el 25 de julio. En esta fiesta los romeros vienen de diversos lugares de España y países vecinos; a su alrededor surgieron muchos pueblos y se hizo toda una organización profano-religiosa. Mencionamos asimismo, las romerías a San Isidro Labrador en Madrid; Santa Eulalia en Barcelona; San Fermín en Pamplona; Santa Justa y Rufina en Sevilla y otros.
La mayor devoción en las romerías españolas, se encuentra desde hace muchos siglos, en los innumerables santuarios marianos, cuyos orígenes estaban asociados con leyendas o sucesos milagrosos: La Virgen del Pilar en la catedral de Zaragoza; la Virgen de Guadalupe en el Monasterio de los Jerónimos en Extremadura; la Virgen de Atocha en Madrid; la Virgen de Montserrat en Barcelona; la Virgen de las Maravillas en Pamplona; Nuestra Señora del Consejo en Valencia; la Virgen de la Macarena en el barrio de Triana en Sevilla; Nuestra Señora del Rocío en Almonte (Huelva); la Virgen de los Dolores, la Virgen de los Remedios, la Virgen de la Soledad y otros.

2. Fiestas de la Virgen

El Santuario Mariano Nacional realiza una serie de actividades dirigidas a peregrinos y fieles durante todo el año.


El santuario realiza solemnemente las siguientes celebraciones:

Fiesta de la Virgen María
A la patrona de Colombia se le celebran solemnemente dos fiestas en el año:
1. El 9 de Julio de cada año en donde se celebra el día de su coronación como
Reina y patrona de Colombia desde 1919. Es fiesta en el calendario litúrgico
Colombiano.
2. El 26 de diciembre de cada año en donde se conmemora la fiesta del día de la
renovación milagrosa de la Virgen.


En estas fiestas se realizan las siguientes actividades:
1. Novena: Se realiza novena en los días precedentes a la celebración acompañada de la Coral de la Basílica, en donde entonan los gozos tradicionales de la virgen.
2. Vísperas: La Comunidad realiza actividades culturales acompañadas de una entusiasta celebración entorno a juegos pirotécnicos.
3. Procesión solemne por las calles de la ciudad y eucaristía campal en la Plaza la Libertad.

 3.  Aguinaldo Chiquinquireño




Desfiles de carrozas, comparsas, concursos navideños y verbenas populares hacen parte de la programación que cada año, en la segunda mitad de diciembre, enriquece la experiencia de quienes asisten al Aguinaldo chiquinquireño. Esta fiesta, que es tradicional en todo el departamento de Boyacá, se vive con fervor particular en Chiquinquirá debido a la devoción que allí existe por la Virgen del Rosario.

Durante muchos años esta costumbre religiosa se mantuvo y con el paso del tiempo los habitantes sintieron la necesidad de exteriozar y de plasmar su sentimiento y fervorosidad religiosa. Fueron, entonces, los padres dominicos y el párroco de la iglesia del Sagrado Corazón áquienes aunando esfuerzos decidieron darle vida de manera formal al Aguinaldo Chiquinquireño, un certamen con sabor religioso y cultural. Corría el año de 1963, y es el padre Joselín Escobar, quien asume la iniciativa de organizar y llevar a cabo la primera versión de la fiesta más tradicional de esta época en la provincia de Occidente. De común acuerdo con las autoridades municipales, entonces organizaron un certamen novedoso, exaltando los valores tradicionales.

En un estrado instalado con decoro en el atrio de la Escuela Normal, hoy Centro Cooperativo Sagrado Corazón de Jesús en la Plaza de la Libertad, ubicaron el pesebre. Allí se cantaban hermosos villancicos preparados con gran entusiasmo por los capellanes de las iglesias locales, se rezaba la novena del Niño Jesús y después se hacían presentaciones culturales y folclóricas que sirvieran de esparcimiento, especialmente para los niños.


Los ciudadanos después de decir las alabanzas y las predicas solían retirarse a sus aposentos a disfrutar de las deliciosas comidas típicas de la región y a saborear los exquisitos manjares y colaciones que preparaban las abuelas.



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